domingo, mayo 10, 2020

La realidad económica y los mercados financieros.



El estropicio económico causado por el coronavirus abrirá un socavón enorme en las finanzas públicas a resultas del brutal aumento del endeudamiento al que estamos abocados, por eso los “Austericidas” recomendamos reflexión y prudencia.
Recordemos la comedia famosa “El Convidado de piedra” de Don Antonio Zamora o de Tirso de Molina, vallan ustedes a saber, que en eso no entramos: “No hay plazo, que no se cumpla, ni deuda que no se pague”.
El índice de Deuda Pública/PIB, tan citado, se encuentra actualmente en torno al 100%. Conviene saber que es un porcentaje resultante de (DP/PIB)X100. Consecuentemente si el numerador aumenta y/o el denominador disminuye, el índice aumenta; dándose la “tormenta perfecta”  al concurrir las dos circunstancias, que es el caso en el que se encuentra nuestro país actualmente, por desgracia. Se espera una enorme caída del PIB y  un desmesurado incremento de la Deuda Pública causa tanto de la bajada de ingresos del sector público como por el fuerte incremento del gasto necesario para paliar los efectos económicos y sociales causados por la recesión.
Pudiera ser, tal parce, que al segmento “Turbo” del Gobierno, ante el colosal incremento del déficit y del endeudamiento público derivado de la epidemia, le diera por pensar que había llegado el momento de implantar todas aquellas medidas de su programa que deseaba poner en práctica, pero que la disciplina presupuestaria y las autoridades de Bruselas se lo impedían. Y pudiera ser conociendo a D. Pedro Sánchez, que acepte el “patadon y palante”, a sabiendas de que la situación llegaría a ser insostenible.
-A largo plazo todos muertos, el coronavirus lo tapa todo y de momento libramos. (Ivan Redondo, estratega)
Pedro Sánchez, confía en que Europa le sacará las castañas del fuego, mucho esperar de la U.E. Es verdad que la política de Bruselas ha aflojado respecto a la crisis anterior, y al menos a corto plazo no van a exigir la estabilidad presupuestaria con la misma rigurosidad, pero también es cierto que el grado de endeudamiento actual del sector público español es incomparablemente más alto y roza los niveles límite. Incrementarlo nos introduce en un terreno nidio y arriesgado.
Es muy cierto que los mercados están a día de hoy contenidos por el BCE, que está suministrando liquidez y compromisos de compra de títulos públicos,   impidiendo que las primas de riesgo se disparen pero no sabemos hasta cuándo va a tener pertrechos para frenarlos si la economía no logra recuperarse en un plazo de tiempo razonable, ni tampoco hasta qué momento los halcones del Norte van a permitir que lo haga, y si será capaz de conseguirlo cuando los déficits públicos hagan su aparición con toda su crudeza. La sentencia del Tribunal Constitucional alemán ha sido todo un aviso.
El pasado jueves, el Tesoro  Público español  buscó recursos financieros mediante emisión de Deuda a medio y largo plazo, en la que los tipos de  interés  han bajado de forma significativa. Los bonos a 3 años han caído casi hasta el 0% (rozando de nuevo los tipos negativos); lo mismo ha sucedido con los bonos a 5 años  y hasta con los de 15 años.
Está produciéndose un abaratamiento de los costes de financiación en una situación económica que se  ha complicado fuertemente, lo que quiere decir que las emisiones de activos deberían estar realizándose ahora bajo una presión  bastante superior y por lo tanto con tipo de  interés claramente más elevados.
La emisión de Deuda tiene  por finalidad buscarle una salida a la crisis económica en la que estamos de nuevo metidos y las actuales circunstancias piden  un cierto grado de audacia, pero si ignoramos olímpicamente unas  normas  respetuosas de la ortodoxia financiera podría llevarnos, a medio plazo, a la quiebra y esa no parece una alternativa deseable.
La esperanza del Gobierno de que vayan a llegar de la Unión Europea transferencias suficientes como para tapar un agujero por importe superior al 10% del PIB, son a día de hoy, fantasiosas y vanas.
 Recuerdo a los lectores, la entrada en este blog del pasado día 5.
Buenos días, en esta mañana de orbayu y morrina.


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