miércoles, mayo 31, 2006

Mancomunidad del Valle del Nalón. ¿Quo Vadis?

La Mancomunidad del Valle del Nalón acaba de elegir nuevo presidente, y parece preciso realizar una breve reflexión sobre su devenir. Lejos queda aquel 30 de septiembre de 1983 en el que el pleno del Ayuntamiento de Langreo acordó promover junto al resto de municipios del valle la constitución de una Mancomunidad con el objetivo de mancomunar progresivamente equipamientos y servicios, así como con la intención de generar una dinámica de integración comarcal. Y fue en Campo de Caso, al medio día del 12 de enero de 1985 cuando se constituyó la Junta de la Mancomunidad de Servicios y Obras del Valle del Nalón, iniciándose un ensayo de solidaridad.

Pobre balance es el que se presenta después de 20 años de andadura, sólo cinco servicios se gestionan de manera integrada para los cinco concejos del valle, ya que el proceso se ha caracterizado, a lo largo de los años, por su parálisis y falta de vigor, no han existido avances en la comarcalización y la reforma de los estatutos ha consistido en un mero maquillaje para seguir enrocados en rancios y egoístas localismos. Nunca por el conjunto de las fuerzas políticas han sido tomadas en serio la cesión de competencias de los Ayuntamientos ni, la configuración de una autentica estructura de gobierno, fundamental para poder tomar iniciativas y decisiones.

En dos años y medio de legislatura los socialistas del valle han designado a dos presidentes, vamos por el tercero, y se han limitado a una mera gestión administrativa para lo cual cuentan con el auxilio de un gerente, que se ha despedido echando pestes contra sus “patrones”, se trata de un cargo de confianza, al que las mismas personas que nos lo presentaron como el paradigma de la “excelencia” de gestor público y privado, hoy lo más amable que nos dicen del mismo es que se trata de un incapaz y un felón.

  • ¿Nadie les pide responsabilidades a los portavoces socialistas por las mentiras de antes o de ahora?
  • ¿Mienten en ambas ocasiones?

Mientras esto ocurre, los grupos políticos del PP y de IU-BA en la Mancomunidad reclaman la intervención de la Federación Socialista Asturiana (FSA), tal parece que el asunto no va con ellos, o que les queda lejos y no pueden intervenir en la crisis abierta, simplificándola y centrándola en la mala relación de Esther Díaz, alcaldesa de Langreo, con la Mancomunidad, por querer «controlar a su antojo» el ente comarcal.

  • ¿Acaso no cuentan con la mayoría del Pleno de Langreo para dirigir y orientar la política municipal respecto a la misma, que tienen que recurrir a la FSA?
  • ¿Con estas actitudes no están los representantes públicos haciendo dejación de sus funciones sustituyendo la democracia por la partitocracia?
  • ¿Es de recibo que las fricciones y los intereses personales y de partido acaben encaminando hacia el desastre a la mancomunidad?

Que lejos quedan las palabras del primer presidente de la Mancomunidad cuando decía:
“ Y a este fin la unión de los Ayuntamientos en un gobierno Mancomunado representa un nuevo camino de solidaridad para aprovechar la última ocasión que quizas se nos pre
sente para intentar al menos reorientar hacia el progreso el rumbo de nuestro común barco, por el bien de nuestros concejos, de nuestra comarca, y, en definitiva, de Asturias.”


En Langreo, durante el 75º aniversario de la II República

viernes, mayo 12, 2006

Clara Campoamor: ateneísta, republicana, liberal, laica y demócrata.

"Creo que lo único que ha quedado de la República fue lo que hice yo: el voto femenino”
(Carta de Clara Campoamor en 1959 a Martín Telo)

Existe un colegio en Langreo que lleva su nombre “Clara Campoamor”, dudo que muchos concejales supieran quien era cuando a finales de los ochenta se adopto el acuerdo municipal, quizás por ello nadie intentó apropiárselo. Pero llego el “aniversario”, el 75 para los republicanos y el 70 para los que tuvieron que toparse en medio de una guerra civil para pintar algo políticamente, y la Consejera de Vivienda y Bienestar Social, trapisonda y pesebrera, acude a explicar a los alumnos la vida y la obra de Clara Campoamor, sin rubor, Doña Laura, la sin principios, que facilitó un gobierno de derechas existiendo mayoría de izquierdas y hoy forma parte de un gobierno de “izquierdas” que incumple todos los principios que reclama en la pancarta, pero no en el parlamento, se apropia del nombre y se reviste de las virtudes de las que hace heredero a su partido, de la mujer que supo mantenerse fiel en todo momento a sus principios.

Por principios, se quedó en el exilio para siempre, murió el 30 de abril de 1972 en Lausana (Suiza). En el 36 huyó del Madrid miliciano y su terror, sus checas y sus fusilamientos, temiendo que la pasearan los “suyos”. En el 47, 51 y 55 intentó regresar a España, pero la acusación de francmasonería se lo impidió, tenía que ser depurada por haber pertenecido a la Logia Reivindicación y a diferencia de otros, ella se negó a escoger entre doce años de cárcel o proporcionar el nombre de antiguos “hermanos”.

Por principios, en el 34 abandonó el Partido Radical por su subordinación a la CEDA y los excesos en la represión del golpe revolucionario de Asturias, siendo Directora General de Beneficencia, marchando a Oviedo con el fin de socorrer a los niños de los mineros muertos o encarcelados. Pero cuando, en 1935, pidió, con la mediación de Casares Quiroga, también masón, ingresar en Izquierda Republicana, la sometieron a la humillación de abrirle un expediente y votar en público su admisión, que fue denegada, se la acusa de ser culpable de la victoria de la derecha en el 33 por su empeño en dar el voto a la mujer. No entró en las listas del Frente Popular, que ganó por una mayoría más amplia que la derecha en 1933 y, evidentemente, con el voto femenino. Nadie le pidió disculpas.

Por Principios se enfrenta a su partido, Clara Campoamor formaba parte de la Comisión Constitucional y peleó eficazmente por establecer la no discriminación por razón de sexo, la igualdad legal de los hijos habidos dentro y fuera del matrimonio, el divorcio y el sufragio universal “El voto femenino”, todo lo consiguió menos el voto, que tuvo que debatirse en el Parlamento. La izquierda, con excepciones tenían miedo al sufragio femenino, no quería que las mujeres votasen porque se suponía que estaban controladas por sus confesores e iban a favorecer a las derechas, el partido Radical Socialista puso frente a Clara a la diputada, Victoria Kent, para negar el voto de la mujer, aplazándolo, Margarita Nelken también se muestra contraria, pero Clara Campoamor se mantiene fiel a sus principios y defiende el derecho de las mujeres a ser consideradas ciudadanas por encima del sentido de su voto. El debate fue extraordinario y Clara Campoamor arrolló, consiguiendo sacarlo adelante con el apoyo de la minoría derechista, la mayoría del PSOE y algunos republicanos. Cuando la derecha abandonó el Parlamento por la Ley de Congregaciones se hizo el último intento para impedir el voto femenino, el 1 de diciembre se presenta una enmienda para que la mujer pueda votar en las elecciones municipales, pero Clara Campoamor se impuso en el debate y por sólo cuatro votos lo ganó, apoyándose en el PSOE y en algunos republicanos de derecha, derrotó a los socialistas de Prieto y a los republicanos de su propio partido, el Radical, el Radical Socialista y el de Azaña.

Por principios cuando en 1927 la Academia de Jurisprudencia le brindó la Gran Cruz de Alfonso XII, por su Premio Extraordinario, que varios republicanos lucieron y arrumbaron después del 31, rechazó la distinción, como gesto republicano. Cuando el dictador en el 26 dio al Ateneo una Junta de real orden y en ella incluyó su nombre, rechazó el nombramiento, con la consecuencia indirecta de tener que pedir la excedencia de su cargo de funcionaria del Ministerio de Instrucción Pública. Y cuando el Sr. ministro de Trabajo de la Dictadura, quiso injertar en sus Comités paritarios la modernidad de savia femenina, ofreciendo a tres abogadas en Madrid, Victoria Kent, Matilde Huici y Clara Campoamor, tres flamantes nombramientos de asesores en otros tantos organismos, Clara junto con Matilde Huici, rehusaron el fructífero honor, que otros aceptaron.

Clara Campoamor fue una mujer que se hizo a sí misma, que luchó siempre contra todos y contra todas para conseguir una España en donde la cuna fuera un origen, no un destino, y donde la Ley no fuera un castigo sino un amparo.

Sus ideas sobre la igualdad de la mujer la acercan al PSOE, pero ni ella era socialista ni aceptaba la colaboración del PSOE con la Dictadura. Creó la Asociación Liberal Socialista, que dejó cuando no pudo conseguir su definición republicana, la corta vida de este grupo, la llevó a enrolarse en las filas de Acción Republicana, pero, cuando se transformó en partido, salió de él para afiliarse al Partido Radical, por ser “republicano, liberal, laico y democrático” su propio ideario político, en cuya representación formó parte de la candidatura republicano-socialista, para las Cortes Constituyentes, saliendo elegida diputada por Madrid.

A pesar de toda esta actividad desarrollada dentro y fuera de la Cámara, no logra renovar su acta de diputada en las elecciones de 1933, además de sufrir las críticas de la prensa de izquierdas, a los que contestó con una carta publicada en El Heraldo de Madrid, en la que analizando los resultados electorales de varias ciudades, llega a la conclusión de que la causa de la victoria electoral conservadora se debe a la escisión que se produce dentro del bloque republicano y en la falta de eficacia del gobierno en algunos aspectos, como la Ley Agraria, el caso de Casas Viejas, etc.

A ningún representante del pueblo debe tanto la democracia en España como a Clara Campoamor, el sufragio universal, que no fue tal hasta que las mujeres tuvieron los mismos derechos electorales que los hombres. Fue la Constitución, aprobada por las Cortes republicanas, la que reconoció la plena igualdad jurídica y política de hombres y mujeres: "Los ciudadanos de uno y otro sexo, mayores de 23 años, tendrán los mismos derechos electorales conforme determinen las leyes"

“Lo que no espero ocurra es que se eleve una voz, una sola, de ese campo de la izquierda, de quien hube de sufrirlo todo, por ser el único que ideológicamente me interesa, y al que aún aislada sirvo; una sola persona que, por estímulos de ética, de mínima reparación, clame y confiese la verdad y proclame al menos que no fui la equivocada yo, sobre quien se han acumulado las pasiones y la injusticia".
(Clara Campoamor, El voto femenino y yo)

Sirvan estas letras para proclamar, modestamente, que Clara Campoamor no fue la equivocada, no importa que los unos la condenen por ser republicana, pertenecer a la masonería, asentar el divorcio o pretender fiscalizar las fundaciones privadas y que los otros le reprochen haber traido el voto de la mujer o condenar las salvajadas en la zona republicana durante la guerra civil.

En Langreo, durante el 75 aniversario de la proclamación de la Republica

martes, mayo 09, 2006

Desarrollo urbano de "Nitrastur"

Es de lamentar, que un grupo con experiencia de gobierno municipal como es I.U., ante cualquier mejora o innovación de tipo urbanístico, solo se le ocurra esgrimir el fantasma de la especulación y la corrupción, circunstancia que no por extraña, desgraciadamente, hay que probar y denunciar en los juzgados; en lugar de plantear criticas concretas al proyecto, mejoras y alternativas o razones para un rechazo total al mismo.

Bien es cierto que el gobierno municipal pretende deslumbrarnos con su brillantez, desempolvando un viejo proyecto de SOGEPSA, conocido por la alcaldesa durante su etapa de concejal de la oposición y que a falta de otras ideas se nos presenta como novedad para utilizar los fondos mineros. ¿Cuál era sino la idea de la primera regidora municipal de construir un gran mercado más que la sustitución del centro comercial ideado por EROSKI, en su pugna por hacerse con la concesión del gran centro comercial de Langreo, y que ya entonces encajaba con el diseño de SOGEPSA? Pero al margen de los tributos a las vanidades del gobierno, el proyecto es una solución razonable para el desarrollo urbanístico de Langreo.

Estando de acuerdo con la idea, discrepamos en que la formula para el desarrollo del mismo tiene que pasar por la compra de los terrenos a sus actuales propietarios, ya que lo correcto seria establecer un “convenio” con los mismos, formula nada complicada ya que sólo son dos, y que presenta al menos dos ventajas:

a. Facilita la financiación ya que la administración o administraciones no tienen que hacer ningún desembolso para la adquisición de los terrenos.
b. Elimina suspicacias o malos entendidos ya que en caso contrario estaría la administración comprando unos terrenos adquiridos por particulares como suelo industrial contaminado, al ICO, en una subasta a la que no concurrió ninguna administración ni intervino para que no fueran subastados, y a unos precios de suelo recalificado, con el agravante que ese suelo recalificado tendría que ser descontaminado con cargo a la administración o administraciones encargadas de desarrollar el proyecto ¿Cuál es la causa de que en Langreo no se apliquen métodos de gestión urbanística que son puestos como modelo en otros lugares y ocasiones?

Por último no deja de sorprendernos la fragilidad de memoria del gobierno municipal cuando reprocha a I.U. el no haberse hecho con los terrenos ¿No recuerda el grupo socialista que cuando tarde y mal, le pidieron apoyo, no se lo dieron?

lunes, mayo 08, 2006

Consideraciones a proposito del hospital de parapléjicos

Esta idea que desde hace más de diez años ronda por la cabeza de algunos de instalación de un hospital de parapléjicos en Langreo, sin que parezca que hayan tenido tiempo de concretarla, estructurarla y cuantificarla, sólo está sometida a los vaivenes coyunturales de la oportunidad, antes era en el Sanatorio Adaro, ahora es en Riaño; no es nuestra intención entrar a valorarla como tal idea, pero si que vamos a discutir o poner en tela de juicio alguno de los argumentos que utilizan sus valedores, a nuestro parecer impropios para justificar una inversión sanitaria.

La razón fundamental que se da en estos momentos para justificar esta instalación es que se trata de una inversión extraordinariamente rentable, sobretodo en puestos de trabajo, tanto directos como indirectos; nada más alejado de nuestra idea de lo que debe ser un Servicio Público de Salud y de las instalaciones y servicios que los ciudadanos debemos demandar al mismo.

En primer lugar si se tratara de una inversión tan rentable no tenemos la menor duda que hace ya tiempo se habría construido por alguna entidad privada pues son múltiples los ejemplos de instalaciones sanitarias promovidas, gestionadas y explotadas por los que entienden a la sanidad más como un negocio que como un servicio público.

En segundo lugar las inversiones públicas en instalaciones sanitarias han de hacerse siempre en función de necesidades médico-quirúrgicas, bien para atender nuevas necesidades o mejorar las ya detectadas o existentes.

En tercer lugar pretender que la financiación de esas instalaciones se realice con cargo a unos fondos suplementarios y adicionales, cuyo fin es atender y paliar los efectos de la crisis de un modelo industrial en un área geográfica determinada, como es el caso de los Fondos Mineros nos parece un despropósito. ¿Acaso de no existir Fondos Mineros no serian necesarias esas instalaciones que se pretende? Y si son necesarias ¿No sería obligación del Sistema Sanitario de Salud Publica el atenderlas y nuestra obligación como ciudadanos el exigirlas.






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